martes, 15 de agosto de 2023


LA YINCANA


Domingo.

 Al medio día.

 Te juegas todo.

Un fallo más y estarás fuera.

  

No puedes imaginar que un tío operativo como tu estés pendiente de un hilo.

 Debes mantener la concentración en cada cosa que te pidan hacer.

 Conoces las técnicas.

 Físicamente no tienes problema.

 Y mentalmente no te estresa nada de lo que te digan.

 

Concentración y todo saldrá bien…

 

·         ¡¡¡SIGUIENTE…!!!

 Ese eres tu…

 

 Sales corriendo equipado con tu fusil, casco y porta placas.

 Llevas placas reales, con peso real.

 Aprietas el culo y aguantas el esprint hasta girar la esquina de la casa.

  

·         ¡¡¡AYÚDAME TIO!!! - te gritan y te señala a un compañero en el suelo que se coge la rodilla izquierda con ambas manos.

 Te dejas caer y le preguntas - ¿QUE HA PASADO?

 

·         ¡¡¡ME HAN PEGADO UN TIRO… TIO!!!

 Intuyes que es en esa pierna izquierda, así que buscas en su equipo el torniquete.

 Lo encuentras en el lugar esperado.

 Se lo pones alto y apretado.

 

·         ¡¡¡POR AQUÍ!!! - te llaman y te hacen señas desde la esquina opuesta de la casa.

 Levantas la cabeza y dudas entre asegurar el torniquete o salir pitando donde te llaman.

 

·         Vete, vete para allá – te dice el compañero.

 Te levantas y vuelves a esprintar hace la siguiente esquina.

 Parece que en cada esquina encontrarás una nueva “prueba”.

  

Efectivamente, ahí lo tienes.

 

Un torso típico de RCP en el suelo y un tío que te manda arrodillarte.

 

Te mira y te dice - ¡¡¡LE HAN PEGADO UN TIRO EN EL PECHO Y NO PUEDE RESPIRAR!!! – mientras te señala la parrilla costal derecha del muñeco.

 

·         ¡LE PONGO UN PARCHE! – gritas mientras buscas entre los alrededores del muñeco.

 Encuentras varios, abres uno y se lo pones mientras espira.

 

Inmediatamente el mismo tío te grita - ¡¡¡CADA VEZ RESPIRA PEOR!!!

·         Pues levanto el parche – respondes de forma automática.

·         ¡¡¡NO FUNCIONA!!!

·         Pues le pincho

·         ¡¡¡DONDE!!! – te dice mientras te ofrece una aguja de punción torácica.

 

·         2º espacio intercostal, línea media clavicular – respondes mientras palpas con los dedos y apuntas con la aguja el lugar. 

·         Vale, muy bien, levanta y vete corriendo hacia allí que te esperan en los arbustos.

 

Levantas la mirada y allí, alejado de la casa, entre unos arbustos, una figura humana arrodillada con una camelback en la espalda te hace señales.

 

Vuelves a esprintar.

 No es que estés muy cansado, pero si algo desubicado.

 No acabas de entender a donde te llevará todo esto.

 Según llegas al lugar, te grita ¡¡¡A TIERRA!!!

 

Tú, como buen militar, solo sabes reaccionar de una manera, así que te dejas caer tendido con tu fusil apuntado al frente.

·         ¡¡¡REPTANDO!!! -  te exige.

 Llegas reptando y te encuentras a sus pies una tráquea de cerdo real.

 Te tiran un kit de cricotiroidotomía al lado y te dicen - Haz una crico.

 Comienzas abriendo el kit y ordenando las “piezas” …

 

 …

 …

 Tienes el bisturí en tu mano y comienzas a pinchar en la zona.

 El instructor se arrodilla y se enciende un cigarro.

 Comienzas a realizar el corte.

 

Te echa el humo a la cara.

 Sigues haciendo los pasos lentamente.

 Siguen echándote el humo a la cara, tratando de dificultarte la tarea.

 

Terminas la “crico” y el cigarro a medias que os habéis echado.

·         Muy bien hecho… ¡¡¡LEVANTA Y CORRE!!! – mientras te señala la dirección hacia donde todo comenzó.

 Esprintas… llegas y allí te espera el último de los instructores que faltaba por aparecer. 

·         Te han disparado en una pierna, ¡¡¡PONTE EL TORNIQUETE!!!

 Te dejas caer y empiezas a buscar tu torniquete mientras escuchas como el instructor cuenta – ¡Uno, dos, tres, cuatro…!

 Sabes que si la cuenta llega a treinta y no te has colocado el torniquete estás fuera.

 Las placas no te dejan doblar el tronco para mirar cómo te aplicas el torniquete en la pierna derecha.

 Alto y aplicado significa que tienes que soltar la correa de tu funda de pistola.

 No lo puedes ver, estás a ciegas, palpando…

 pero parece que va bien.

 

 Al llegar a treinta ya tienes tu torniquete colocado.

 El instructor lo comprueba y te hace una señal con el pulgar arriba.

 Lo has conseguido.

 

Aprobado.

  

Ya eres “paramédico” o “sanitario de combate” o como se suele decir “ya tengo el TCCC-MP”

 Y ojalá fuera así como se atiende un herido.

 A base de físico, de correr de un lado para otro, aguantar voces y hacer técnicas rápidamente.

 Ojalá todas las dificultades fueran que te echen el humo de un cigarro a la cara.

Sería mucho más fácil así que la realidad de tener que manejar las constantes vitales después de “hacer una crico”.

 

Pero no es así…

 

 Puede que esto te suene.

 O incluso lo hayas vivido.

 Con más o menos voces.

 Con más o menos carreras.

 La típica yincana.

 

 Lo que no es tan típico es desgranar un caso clínico apoyado en monitorización para aprender posibles evoluciones.

 Eso es lo que vas a ver aquí, en la clase de monitorización sobre un caso de neumotórax a tensión.

 


Una clase grabada en directo con los alumnos de la promoción anterior del Sanitario de Combate en Operaciones.

 La mitad de los alumnos que escucharás en el vídeo son soldados de infantería y guardia civil.

 Ojo al nivel que tienen.

  

 P.D: En este curso hay heridos con los que tomar decisiones clínicas; nada de yincanas.

 P.D.2: En este curso nadie se fumará un cigarro a tu lado mientras te echa el humo a la cara.

 P.D.3: 500 horas, 20 créditos ECTS, 100 horas de prácticas, 0 yincanas.

 

 Si tu también quieres huir del tío del cigarro,

comparte este email con amigos y compañeros,

re-envíalo sin piedad…

 Que tengas un buen día.

 

                    por Ricardo Ruiz


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