viernes, 21 de enero de 2011

ATRACO A LA VIDA.

    Este nuevo año vamos a iniciar un apartado de RELATOS, en el que podéis participar aquellos que lo deseéis (enviándolos a: tecnocriminologo@yahoo.es ) contando alguna “historia” o “experiencia” de la que tengáis conocimiento, aquellos casos peculiares por sus circunstancias, que nos puedan aportar algo positivo, o simplemente sacados de vuestra imaginación. Aquí os dejo el primero.


                                                                                     
ATRACO A LA VIDA.
    Siendo la hora H de un día cualquiera, en un pueblo cualquiera… se recibe una llamada telefónica en las dependencias de Policía. El teléfono es atendido por la persona encargada, era una persona normal, algo tímida…la cual según le habían dicho ella estaba allí para controlar el acceso a dichas dependencias y para atender el teléfono… pero allí nunca pasaba nada, era un pueblo tranquilo, en el que todo el mundo se conocía… Cual fue su asombro al descolgar el teléfono y oír aquellas palabras alteradas que le hicieron estremecerse. Se quedo inmovilizada, no sabía que hacer, a pesar de que ya había atendido otras llamadas anteriormente, o al menos en ese momento no lo recordaba… Seguidamente se decidió a coger la emisora y avisar como pudo a los agentes que se encontraban patrullando. –Aquí base ¿Me recibís?... han avisado que esta ocurriendo algo extraño en el banco de la plaza… ¿Me recibís?, ¡Al parecer están robando!-
    Inmediatamente un agente contesto: -Adelante, ¿Puedes indicar exactamente en que entidad se esta produciendo y más información, qué ha ocurrido exactamente, cuántos son y si están armados?, ¿Quién ha llamado?...
    No tenía más información; se había quedado paralizada… -tan solo han dicho que es como si se estuviese produciendo un robo- contestó.
    De inmediato se dirige el vehículo patrulla al lugar… al llegar, unas personas indican temerosas a la vez que curiosas, donde se estaban produciendo los hechos… y se alejan rápidamente… como almas que lleva el diablo...
    Nuestro amigo se disponía a aproximarse a la puerta de la entidad, cuando se percata de movimientos sospechosos en la misma, alguien pretende salir… ¡Alto Policía!... antes de terminar de decir estas palabras se da cuenta que se trataba de un atracador, el cual llevaba la cabeza cubierta con un pasamontañas que tan solo le dejaba ver sus ojos, y portaba una bolsa oscura en una de sus manos y en la otra una pistola, con la que sin mediar palabra alguna abre fuego indiscriminadamente en dirección a donde se encontraba el agente.
    Nuestro amigo apenas había tenido tiempo de empuñar su arma reglamentaria y desenfundarla… adoptando una posición instintiva intentó repeler la agresión y dirige su arma a la altura de los ojos y abre fuego,… presionando el disparador de su arma en dos ocasiones, “intentando dirigir” sus disparos hacia “el centro de masas”, es decir al pecho del agresor. Los dos disparos salieron como una exhalación del cañón del arma, uno detrás del otro… con la única finalidad de que el agresor deponga su actitud y deje de ser una amenaza para la vida de nuestro amigo así como del resto de personas que se encontraban en el lugar.
    Se encontraba como en el interior de una burbuja, era una sensación muy extraña, parecía no haber nada a su alrededor, tan solo el agresor y él, se sentía como absorbido por su presencia y lo percibía mucho más cerca de lo que después se comprobó que estaba, su oído se encontraba mermado, no podía percibir con claridad a la gente que gritaba a su alrededor, su pulso estaba cada vez más acelerado, notaba como su corazón quería abandonar su cuerpo. Pero lo que nunca podrá olvidar son los ojos del agresor tras aquel pasamontañas negro que le cubría la cabeza, los cuales parecían clavarse en él, le era imposible desprenderse de aquella penetrante mirada.
    No podía salir de su asombro, no entendía que estaba ocurriendo. El agresor seguía avanzando, no había sido capaz de detenerlo con aquellos dos impactos… y continuaba disparándole. Atónito, casi petrificado y sin poder explicarse que ocurría, ¿Por qué no había caído de espaldas el agresor totalmente incapacitado? (eso ocurre en las películas, ¿No?). Se dispuso a presionar una vez más el disparador y realizar dos disparos consecutivos, nuevamente, mientras seguía desplazándose para intentar resguardarse tras algún lugar que le pudiese proporcionar alguna protección, cuando de repente recordó lo que le habían explicado no hacía mucho tiempo. Debido a la carga de adrenalina es posible que aunque se alcance al objetivo este no se detenga y aún más probable en este caso, que el objetivo se encuentre “blindado”, que lleve un chaleco antibala. Sin perder ni una fracción de segundo, comprobó nuevamente que tampoco se había detenido con esos dos disparos, así que tomo una determinación, levantó su arma, en esta ocasión un poco más y efectuó un disparo certero en el pasamontañas del atracador, deteniéndolo finalmente…

    Aprovechando la cobertura que este agresor le estaba dando a su compinche este último salió corriendo de la sucursal efectuando disparos y dirigiéndose por la calle hacia un vehículo que se encontraba al final de la misma con otro individuo en su interior, alejándose a gran velocidad del lugar y llevándose por delante todo lo que se encontraban a su paso.
    Nuestro amigo efectúo algunos disparos sin llegar a alcanzarlo, a la vez que intentaba parapetarse en el portal de una vivienda, el cual le proporcionaba una pequeña cobertura.
    Los dos atracadores del vehículo consiguieron huir en principio, pero finalmente, fueron interceptados en un control de carreteras realizado al efecto.
    Nuestro amigo tras la huida realizó un reconocimiento del escenario y tras comprobar que no existía ninguna amenaza más y que no se encontraba nadie herido, tan solo dos dependientes de la entidad bancaria, con contusiones leves producidas por los golpes recibidos de los atracadores. Su corazón aún se encontraba latiendo fuertemente, estaba empezando a ser consciente de lo que había ocurrido, cuando se percató de que había una mancha en su pantalón, lo notaba ligeramente humedecido, no sabia de donde procedía, y tras examinarse detenidamente se dio cuenta que le habían alcanzado con un disparo en la pierna izquierda…, no se explicaba cuando se había producido, en que momento, ni cómo. Había intentado hacer todo lo que había aprendido, se había desplazado rápidamente, no había dejado de moverse y había intentado parapetarse en un lugar que le protegiese adecuadamente… De repente notó como quería desvanecerse…un frío intenso recorría su cuerpo… le venían flash de lo ocurrido a la cabeza, pero no podía ordenarlos ni encontrar el momento preciso en el que había sucedido, se encontraba aturdido… todo había trascurrido demasiado deprisa, aunque él lo había vivido como a cámara lenta.
    Rápidamente fue atendido por el servicio médico que se había desplazado hasta el lugar, lo introdujeron en una ambulancia y lo trasladaron al hospital estabilizado…

    Se preguntaran: ¿Y su compañero dónde está?... Para esto hay varias posibles respuestas.

     1- Como hemos dicho al principio, allí nunca pasa nada, se trata de un pueblo tranquilo, en el que todo el mundo se conoce… Nuestro amigo se encontraba prestando servicio unipersonal de vigilancia, control de población y seguridad ciudadana… No eran necesarios más agentes… Era una mañana tranquila, soleada… como otra cualquiera, hasta que recibió un aviso…

     2- Su compañero con más “experiencia” que él, hacía poco tiempo relativamente, que le habían cambiado el arma reglamentaria, se trataba de una pistola semiautomática del calibre 9 mm parabellum, antes tenía otra, la cual consideraba que era bastante buena, se trataba de un revolver del calibre .38 special con seis cartuchos en la recamara (tambor), no sabía porque habían tenido que cambiársela… pero ahora con la pistola nueva, la cual tenía un cargador que podía alojar en su interior quince cartuchos… pues … “como que no era necesario llevar cartucho en recamara”… ya que allí nunca pasa nada, se trata de un pueblo tranquilo, en el que todo el mundo se conoce… por lo tanto él no llevaba, de hecho no era necesario ni llevar el arma, en todos sus años de servicio tan solo en una ocasión tuvo que desenfundarla y finalmente no tuvo que utilizarla… él mismo lo había comprobado, en más de una ocasión la había olvidado en su taquilla, donde la guardaba… y la gente ni se había percatado de que no la llevaba… además … “DAN POR SENTADO QUE LA LLEVAS”… ¿Para qué tener que cargar con ella? Así como con el resto de objetos incómodos y pesados en el cinturón (cargador de reserva, grilletes, defensa, guantes, linterna, ….)

(No se sorprendan, he conocido de casos en que hicieron con un trozo de madera la forma del arma y pintándolo posteriormente de color negro para llevarlo en el interior de la funda, o aquel otro que la llevaba en el interior de una bolsa de plástico por que se oxidaba con la brisa del mar, o sin el cargador para que pese menos…)

    Este día en concreto si llevaba su arma, de lo cual después se alegró enormemente…, salió del vehículo policial apresuradamente empuñando su arma, que por alguna extraña razón se encontraba en su sitio, el cual le costó localizar, la extrajo de la funda no sin dificultad, la agarró fuertemente con ambas manos dirigiéndola al atracador el cual había comenzado a disparar contra ellos, tomó aire y presionó fuertemente el disparador de su arma con el pensamiento puesto en que todo aquello acabase lo antes posible… una vez se calmó la situación se dispuso a introducir su arma nuevamente en la funda… cuando de repente se percató de que su arma no había efectuado ni un solo disparo. No podía entender qué había ocurrido… -No había montado su arma-

     3- Su compañero, con los mismos pensamientos que en el caso anterior… pero consciente del estado en el que se encontraba su arma, sin cartucho en recamara, al bajarse del vehículo ya se había dispuesto a montarla rápidamente tirando fuertemente de la corredera hacia atrás, pero sin percatarse en que dirección estaba apuntando su arma en ese momento y quedando ésta en simple acción… corrió tras su compañero cruzándose con él en varias ocasiones con el arma hacia delante. No recordaba exactamente qué es lo que había ocurrido, tan solo que todo sucedió demasiado rápido y que efectuó diversos disparos al atracador, (hasta agotar la munición que tenía en el cargador, quedando el arma abierta), sin poder determinar exactamente si lo llegó a alcanzar con alguno de ellos. -Más tarde se pudo comprobar que con uno de sus disparos alcanzó a su compañero en la pierna izquierda…-



                                                                                     por José Jiménez Ortiz


 

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